Trobada musical

Escrito por cuentosynanas 24-03-2015 en trobada. Comentarios (0)

El día 23 de abril he de preparar y organizar un acto musical ante varios colegios de la zona de Camp de Tùria. Una trobada musical que acabará con un pequeño show para alrededor de 300 alumnos de Primaria y Secundaria. Es un reto ya que, en 45 minutos máximo he de contar historias y cantar canciones para todos los públicos. Mi propuesta es la siguiente....Escribo un cuento que justifique y de entrada a canciones clásicas que todos, en algún momento hemos escuchado. He de traducir los cuentos al valencià porque la trobada es en valencià. Pero aquí dejo los cuentos...


Noia de porcelana

Hace no mucho tiempo, nació una niña de porcelana...nunca hasta el día de hoy había nacido alguien así. Con un corazón frío y frágil como una hoja. Y de un tamaño parecido a un tapón de botella de vino. Cuando soplaba el viento se escondía en una campana de cristal. Esperaba a que amainara el viento y miraba a través de su ventana el mundo que le rodeaba. Alrededor la gente paseaba, reía, corría, discutía, se quería...y ella encerrada en su mundo particular. Apenas salía de su mundo por miedo a que la pisaran por un descuido. La gente era, de serie, descuidada, no muy dada a mirar por donde pisa. Cuando lloraba creía que se ahogaba en sus lágrimas. Cuando se reía le dolía la barriga, cuando estaba triste le dolía el alma. Siempre le dolía la porcelana. Ante ese malestar, un día se hizo invisible. Nadie podía verla ni tocarla..y ella emprendió un viaje por su entorno. Subida a una mariposa empezó a conocer el mundo. Primero las rosas, luego los lirios, más tarde los pinos, y otro día la  cabeza de algún niño. No sentía dolor ni miedo porque su cuerpo ya no era ni grande ni pequeño, ni sus lágrimas saladas ni su corazón enjuto y frío. Desde ese momento dejó de ser opaca y la porcelana que la conformaba se convirtió en agua, en una gota de agua, en una niña de agua.

L'estaca

Allí en el pueblo de donde vengo, vive mi abuelo Siset. Un hombre viejo. Siempre ha sido viejo por fuera. La gente lo llamaba viejo, y yo también, y no recuerdo bien por qué...Cada verano pasaba unas semanas con él. Era parco de palabras pero siempre me sonreía. Su sonrisa me daba paz y me tranquilizaba. Al amanecer, cuando todos dormían, él se levantaba a hurtadillas y salía de casa. Un día la curiosidad venció a mi pereza y le seguí. Llegó a lo más alto de una pequeña montaña donde había una estaca. Una gran estaca que tapaba la salida del sol. Siset cada alba y sin hacer  ruido, se acercaba a la estaca y la empujaba con sus brazos cansados. Cinco débiles empujones y volvía a casa.  Una tarde de pequeño fui a empujar y me di cuenta de la impotencia de mis intentos. Así se pasó 40 años dando pequeños empujones. Solo, sin ayuda de nadie. Tardé muchos años en volver al pueblo. Cuando Siset ya era muy muy mayor fui a despedirme y le pregunté: ¿Por qué quieres tumbar esa estaca? Él me sonrió como siempre y me dijo: Porque no nos deja ver con claridad la salida del sol. Está allí en medio y distorsiona su salida. ¿Y qué más da?_le pregunté. No quiero que diga nadie que hay una estaca en la montaña. Quiero que digan que hay un sol grande que brilla. ¿Y por qué no pediste ayuda a nadie?. A nadie más le molestaba la vista. ¿Y ahora qué va a pasar? ¿Quién la va a tirar? La estaca caerá, créeme...sólo es cuestión de segundos o de años. El sol saldrá cada día como hasta ahora. Siempre habrá alguien que, mirando al horizonte, le moleste a la vista. 

Qualsevol nit pot sortir el sol

Era una noche clara y tranquila. Yo estaba solo en la habitación a la espera de nada. Dejando pasar el tiempo con aburrimiento. Cerré los ojos asomado a la ventana y, aspirando el aire fresco de la madrugada, abrí los ojos con fuerza y vi cómo entraba en mi cuarto Campanilla y Peter Pan. Se sentaron en mi mesa de estudio y despertaron a mi Madelman, y a Obélix y al pirata Barbazul. Juntos jugaron a la oca y al parchís. Mientras, en la cama, el oso amoroso y la rana Gustavo se comían una tarta de melocotón. Los soldaditos de plomo comenzaron a desfilar. Y cuando llegaron a mitad habitación, dispararon pompas de jabón. Cientos de pompas inundaron mi habitación. Y con cada pompa que explotaba, sonaba una canción. Y yo empecé a bailar entre tanta fantasía y tanta realidad. Primero solo, y al poco tiempo un vals con Cruela de Ville. Un castillo de colores iluminó mi habitación. Estallidos, flores, colores, música y mucha imaginación. Cerré los ojos de repente y todo se apagó. Los abrí y volvió la música y el arco iris a mi habitación. Desde ese día ya nunca duermo...sólo vivo despierto con los ojos bien abiertos.

Puff el drac màgic

La mamá de Puff le decía todas las mañanas: No salgas del agua porque fuera de aquí, todo son problemas.

Pero Puff se aburría de estar siempre solo y bajo el agua. Salía un rato a jugar y luego volvía a casa.

Un día, en la playa, Puff encontró un amigo. Un niño que andaba solo jugando a hacer castillos en la arena. Puff se presentó para jugar juntos. El niño encantado de tener un amigo, le dejó su rastrillo y juntos construyeron un mundo nuevo lleno de castillos, de princesas y lleno de aventuras. Un día fueron nobles señores. Otro día fueron Reyes. Y otro fueron valientes caballeros. Y Puff y el niño eran felices juntos. Pero la niñez no dura para siempre. Los dragones son siempre dragones, pero los niños se hacen mayores. Y aquel niño del cubo, de la pala y del rastrillo dejó un día de ir a la playa. Y Puff, en su cuento , dejó de ser príncipe y pasó a ser dragón de nuevo.