mi pequeña llama

Escrito por cuentosynanas 19-10-2014 en llama. Comentarios (0)

Un día encontré una pequeña llama. Estaba sola. Alrededor no había nadie. Me acerqué con cuidado y la puse en mi mano. Como era invierno, sentí un calor en la palma de mi mano que me hizo sentir mejor. Mi llamita me acompañaba allá donde iba. De repente pasó a ser fundamental en mi rutina y quehacer diario. Calentarme, iluminar en la oscuridad, encender el fuego a mamá…cuando tenía una buena idea, mi llamita se encendía con más fuerza. Cuando iba a equivocarme mi pequeña llama parecía que iba a desvanecerse, y cuando rectificaba, volvía a lucir su gran sonrisa…No podía vivir sin ella. Sin embargo, mis papás, mi maestro, mis amigos me decían que no podía ir con ella al cole, ni jugar en la habitación, ni trastear con mis amigos. Era peligrosa, decían. Así que, con mucha pena, la guardaba por las mañanas en una cajita de cristal de mamá y me despedía de ella. La echaba de menos, pensaba en ella, incluso lloraba a escondidas…Cuando llegaba a casa volvía a abrirla y le contaba todo el día…Y así pasé una buena parte de mi infancia. Pero algo dentro de mí estaba creciendo. La llama seguía siendo pequeña, y yo crecía con mucha prisa. Poco a poco me fui calentando yo solo las manos cuando hacía frío. Y la oscuridad cada vez era menor, veía con  más claridad. Y la llama empezó a apagarse poco a poco. Y yo no me di casi ni cuenta. 

Un día, cuando abrí la caja, solo encontré ceniza, una leve sonrisa y una pequeña lágrima .