El final del camino I

Escrito por cuentosynanas 19-10-2014 en alba. Comentarios (0)

Al final del arco iris

  En un tiempo en el que los castillos eran de oro y los corazones de piedra, una reina llamada Alba vivía encerrada entre sus collares, sus anillos, sus monedas y sus aires de grandeza. El castillo de la reina era frío,negro y sucio. Tan grande era que las arañas tejían sus telas en cada esquina. El salón real era grande. Su dormitorio gigante. La cocina inmensa y el jardín descomunal. Desde la ventana del castillo no se veía más que noche, niebla y las ramas de algún árbol centenario. Realmente daba miedo. Tanto que la reina vivía sola en él. El rey fuerte y valiente salió un día en busca de alegría para su Reina. Se fue  una madrugada helada para volver con el calor de una madrugada cálida, pero nunca regresó. La reina esperó y esperó…pero él ya no volvió.

  La reina Alba era una mujer joven, hermosa, rica y ciega. Perdió la vista de repente un día. La leyenda dice que dejó de ver porque no tenía nada que ver. La oscuridad y el silencio, le ayudaba a desplazarse por su castillo. La única compañía que toleraba, una gallina, llamada Clota,la gallina más deseada de todos los reinos, puesto que cada día ponía un huevo, de oro macizo. La reina sabía que, mientras tuviera esa gallina, siempre tendría riqueza.

  Un día al mes,sólo uno, las gentes del pueblo acudían a pedir ayuda a su reina. Iban padres, niños, enfermos, cualquiera lo suficientemente necesitado para resistir su despotismo e indiferencia. Sus palabras favoritas: "¡No,no,no!". No le gustaba ayudar porque no sentía nada.

  Y así pasaron las horas, los días, las semanas, los meses y muchas montañas de oro. Pero un día la gallina  puso un huevo muy raro. Sus colores eran puros, intensos y resplandecientes.  La reina Alba, al coger el huevo, se dio cuenta que algo pasaba. Sus ojos, se estremecieron ante tanto resplandor. Este huevo era ligero, apenas tenía peso. La reina iba de aquí para allá con el huevo, miles de pensamientos  la agitaban, sintió miedo,  se estremeció y chilló: "Los días de oro están  contando su fin".

   Cerca del castillo paseaba una campesina que escuchó  el grito y entró para ayudar a su reina.

- "¿Qué ocurre mi reina?"-le preguntó temblorosa la campesina, pues jamás estuvo tan cerca de la reina Alba.

-"¡Mira! ¡Mira este huevo!…¡Dime que es de oro!"- gritó desesperada la reina.

   La campesina, mirando el huevo y medio temblando le contestó: "Es precioso…pero no, no es de oro".

  La reina Alba clamaba con los brazos extendidos, de un lado a otro:"¿Para qué quiero yo un huevo precioso y que además me hace daño a los ojos?¿ Para qué?"- Repetía y repetía .

  La joven campesina se atrevió a contestarle:"¿Igual quiere decirte algo el huevo?. Sí,sí, escuchalo, desde aquí llega un ruido…" Alba cogíó el huevo con su mano y lo acercó a su oreja. El huevo emitía un extraño sonido y vibraba con ligereza. La campesina musitó: "Reina, no puedes ver sus colores, pero tiene los colores del arco iris".

  -"¿ El arco iris?"- Dijo Alba. "¿Qué es el arco iris?..."

  La campesina le empezó a contar  que existen los colores; el arco iris aparece en el cielo sólo de vez en cuando, mostrando todos sus colores: rojo, azul, amarillo, verde, naranja…La reina con su voz potente le interrumpió:" seguro que eso es mentira, sí eso,  son todo mentiras. Máaaarchate yaaaa".

  La campesina abandonó el castillo y la reina volvió a quedarse sola con su gallina. Aquel huevo misterioso brillaba cada vez con más fuerza. La reina se acordó de unas palabras que le enseñó su abuela para repetir en momentos en los que sintiera miedo "abacatumba, abacatumba. catum"…Repitiendo estas palabras varias veces y girando sobre sí, Alba abrió los ojos y miró a su alrededor.

  Todo era verde, alegre, luminoso, vivo…al principio creyó que podría ser un sueño y por eso Alba se pellizcó. Los pájaros volaban mientras silvaban, las mariposas revoloteaban por las flores y no habían muros, ni paredes, ni velones... Se respiraba aire puro, olía a flores, hierba mojada, árboles. Alba cerró con fuerza los ojos y volvió a abrirlos. Era real. El huevo vibraba con más fuerza en su bolsillo. Lo cogió y volvió a escuchar con atención. Oía un "tic tac" desconocido. Los colores del huevo coincidían con los del arco iris, repetía en su cabeza Alba. 

  -"¿Dónde estoy? ¿qué tengo que hacer? ¿Dónde tengo que ir?¿Alguien que me ayude?"- vociferaba entre los árboles Alba

  De repente acudió volando un tucán, revoleteó alrededor de Alba y se paró a su lado. Ella se asustó y le preguntó si le iba a hacer daño.

  - "¿Por qué iba a hacerte daño?"-contestó el tucán. "No te conozco…¿Quién eres tú?".

  -"¿Quién soy yo?. Soy una reina muy poderosa, la gran reina Alba"- Exclamó Alba.

  -"¿De qué te ríes? ¡Soy reina! Mis riquezas me convierten en la reina más poderosa".-Contestó Alba con gesto altivo.

  -El tucán respondió: " Aquí en el bosque no hay reinados ni reinas. Todos somos grandes e importantes. La Naturaleza nos cuida siempre y lo tenemos todo con ella".

  -Alba gritó:"¿ Quién es esa naturaleza?  Quiero hablar con ella inmediatamente. Que se postre ante mí!. Naturaleza, Naturaleza, quién será esa Naturaleza. Te ries de mí, pájaro insolente".

  -"Creo que te has perdido Alba…¿Dónde has estado todos estos años? La naturaleza somos tú y yo, las mariposas, los árboles que nos rodean,el agua, el aire que respiras…todos somos la Naturaleza. ¿No lo sabes Alba? "-Le contestó el pájaro.

  -"Pájaro, pájaro, tucán, no te marches... Dime si sabes qué es el arcoiris"-Dijo Alba, con una voz muy triste.

  El tucán, mientras se marchaba,  dijo: "El arco iris es el principio y el final de todo. Ja,ja,ja... Acabas de empezar tu viaje a la felicidad…déjate llevaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr…."

  El tucán izó el vuelo y se perdió por el horizonte. Alba decidió seguir buscando el arco iris. Aún no sabía dónde le llevaría su estraña aventura y menos aún qué se encontraría allí. Pero se puso en camino. Se dio cuenta de que ocurría algo extraño… Algo le invadía todo. Era un sonido melódico, tierno, agradable y lleno magia. Anduvo unos pasos y encontró apoyado en un árbol a un duende tocando la flauta. Alba se acercó con sigilo y se puso a su lado y le preguntó qué era eso que sonaba.

  -"Es Música"-dijo el duende mientras paraba de tocar su canción

  -"¿Música? ¿qué es música?"- preguntó asombrada Alba

  -"Música es todo, es la armonía, el tiempo, el silencio, el ritmo... Música es todo junto"- Contestó el duende. "¡Esos tambores que irrumpen son de mis hermanos . Tocan blancas, negras, corcheas y semicorcheas..."

  Alba y su nuevo amigo marcharon siguiendo el estallido de tambores, flautas y cajas. En seguida encontraron a dos duendecillas que bailan a ritmo de la música. Sacaron a bailar a Alba y bailaron alegremente. Pero los duendes en cuanto acabó la música, se fueron corriendo y Alba no pudo ni despedirse. Se quedó paralizada, mirando y buscando no sabía bien a quién o qué. Cogió el huevo de su bolsillo. Seguía vibrando y sonando ese "tic, tac". Ya sabe que aquello que escuchaba tiene ritmo…Una sonrisa asoma en su cara y exclama: "¡Los colores del arco iris ya no solo tienen colores, también música". De repente,  Alba ve en el suelo un libro que antes no estaba. Todo le parece extraño pero se deja llevar…Lo. Le sorprenden las hojas, las palabras, ya que no sabe para qué sirve.

  -"Please…my book!. Gime my red book!"- chillaba y chillaba un conejo

  -"¿Cómo? ¿qué dices?¿eres una rata? ¿Quéeeee?"- le gritó Alba, pues el conejo muy nervioso y no paraba de gritar aquellas palabras." No te entiendo y no paras de saltar y hablar"- Intentaba Alba hacerse oir entre aquel ser que no sabía muy bien qué era y qué decía.

  De repente, apareció otro conejo, qué también gritaba y gritaba palabras que Alba tampocono comprendía. No paraban de saltar, gritar y señalar el libro. Por arte de magia, se pararon y el segundo conejo, señalándo con su dedo a Alba, empezó a reirse. Los dos se reían sin parar, tanto, que Alba también empezó a reir y no podía parar.

  -"Dale su libro, por favor"- gritó súbitamente el conejo.

  -"¿Esto es un libro?. ¿Y para qué sirve esto?- dijo Alba, mientras se lo entregaba a los conejos.

  -"Los libros cuentan historias, enseñan, nos ayudan, nos dicen cosas bonitas…nos ayudan a vivir. Pero tú no tienes la llave secreta"-Le dijo el conejo

  -"¡Yo no entiendo nada!- Le contestó Alba." ¿Qué llave es esa? Dime dónde está y te daré mucho oro".

  -"Jajajajaajaja…Oro...oro...Jajajaj.  La llave es la lectura…y no se vende ni se da…se aprende poco a poco".

  -"¿Y quién me enseñará la lectura a mí?. ¡Soy la reina, tú debes de enseñarme la lectura"-mandó Alba mientras le miraba con la cabeza bien alta.

  -"Las reinas ni saben ni quieren leer, sólo quieren mandar,mandar,mandarrrr"- Y mientras decía esto el conejo, se alejaron a toda prisa sin ni siquiera despedirse.

 Alba no se sorprendió de la marcha inesperada de los conejor. En aquel lugar todos sus habitantes lo hacían así. Se sentó y miró esperando a un nuevo visitante que le diera más indicaciones para encontrar el arcoiris. Cerró los ojos y se dejó embriagar por todo lo que le rodeaba. Alba, por primera vez…sueña. Sueña con el tucán volando entre los árboles, con los duendecillos y el baile improvisado, con libros, con conejos, con huevos de colores y con el arco iris. En su sueño el huevo late con fuerza y dice "tic tac". En su sueño una voz potente grita" cooooraaaazóooon".

  Alba despierta sobresaltada. Su corazón late con fuerza. Pone su mano en el pecho y siente un pálpito constante. Su corazón habla con latidos. Los mismos que los del huevo. Ahora, más que nunca, acoge el huevo en su pecho y lo toca con ternura. En el suelo encuentra paja y hace un nido. Lo coloca suavemente en él y continúa el camino hacia el final del arco iris. Y mientras marchaba absorta por todo lo que le rodea, tropieza con una piedra y cae al suelo. Un zorro que pasaba por ahí le coge el huevo. Alba le grita: Dame el huevo! Es mío. El zorro le contesta que no. Ella vuelve a pedírselo por favor. El zorro le dice que no. Alba le persuade: Zorro bueno, dame el huevo y….te daré mi anillo de oro. El zorro le dice que no, que quiere un abrazo. Alba se sorprende porque no sabe lo que es eso. ¿Qué es un abrazo?¿dónde encuentro yo uno de esos?_le pregunta. Los abrazos los llevamos puestos. Ah si? Dónde? El zorro se acerca a ella y le coge los brazos y se los echa por encima. Esto, con fuerza,  es un abrazo. Prueba tú ahora…verás como no duele, ni cuesta nada.. Alba incrédula lo intenta y cuando lo abraza siente que su cuerpo pesa menos y que su corazón late cada vez con más  fuerza. El zorro contento se aparta y se confunde con el bosque. Alba se ha quedado quieta, relajada, ligera. De forma muy tranquila se agacha y vuelve a coger el huevo. Esta vez lo abraza y lo siente cada vez más suyo. Sigue vibrando, palpita,  parece que se comunica (Alba habla con él sin obtener respuesta). Alba levanta el huevo hacia el cielo y señala el arco iris. Juntos de nuevo siguen su camino.

Alba de repente se para en seco. Intenta andar pero no puede. Ni puede adelantar ni retroceder. Sus pies están clavados en el suelo. Intenta moverlos con sus manos…pero nada. A su alrededor, silencio. No hay movimiento. El tiempo se ha detenido. Alba cierra los ojos y recuerda su castillo. Recuerda aquellos pasillos fríos, la quietud de la soledad, el solaz de la noche. De repente cae una tormenta. Truenos. Relámpagos. Alberga una extraña sensación  y por primera vez llora de miedo.

Un caracol que estaba allí detenido, habla y le dirige estas palabras: el miedo paraliza. Nunca mires atrás, ni te arrepientas. El final de tu camino está cerca. Corre Alba, corre!!! Corre tan rápido que puedas dar cuerda al reloj del tiempo!

Alba se desata sus botas y corre descalza hacia el final del arco iris. Cada vez está más cerca.

Alba se deja llevar por la espiral de colores del arco iris. Le eleva. Le cambia. Le llena.

Alba no ha llegado al final del camino, sino al principio de algo…